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No, no soy poeta. Escribí, y a veces, aún escribo poesia. Pero solo cuando es inevitable. Los poemas de este blog fueron escritos hace tiempo, en algunos casos, años. La única luz que verán será a través de esta página. Esta no es excusa: leanlos, critiquénlos, acábenlos. Tal vez asi aprendan, o crezcan, o regresen, o respiren.

No prometo ninguna regularidad en los posts. Nada de poemas semanales. Solo mantenerlo vivo. A veces serán poemas añejos, otras recien escritos. Dependerá del mero estado de animo, de la ocurrencia, de la inspiración, o para ser franco, del azar.

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Ausencia

Es oscuridad, ¿eres tú? rompecabezas repentino, pieza que surge del tacto sutil. Inmerso en mi pupila negra el perfil de una mujer se escribe desde todos los rincones. ¿Qué pasará cuando no sea más tu nombre? Esta cama que ya te ha compartido se queja de verme masturbándome en vez de contemplar humanidad. De ambos queda el polvo del silencio, algunas uñas, deseos de sol como manchas en la sabana. Solo me queda besar la nada: sentir entre los labios un cuello, el dorso de tu mano, un lóbulo, una célula, una vulva palpitando en sal. Mi sangre repitiendote esta noche aferrada a la brusquedad de la memoria.

Ciudad azar I

Rodeado de paredes sosteniendo al cielo, podría ser que un día encuentres un nombre. Que te definas al paso de una esquina, o cinco cuadras antes o una amante y un primogénito después. Pudiera ser que un día te encuentres a la salida de un bar o al entrar a un templo o al alargar tu sombra en una hogar hecho de dudas. Alguna vez tendrás la oportunidad de tener voz, de mirarte repetido en el espejo, de saberte un lugar en medio de esta colección de calles: vértigo de cuadros en los cuadros de los cuadros. Lo más posible es que un día seas bautizado. Entonces estará tu nombre en una lapida. Te quedarás por siempre entre las piedras sosteniendo al cielo.