Reloj
Que ganas de que no llegue mañana. Sin embargo, que necesidad de que transcurra. Salimos de la piel: plateados, rigidos, vacios. Los ojos de oscuridad que son nuestra unica mirada. Pero llegará mañana con sus nuevos ataques, las uñas en la oscuridad, las sombras que son ellos, los otros, los enemigos, los de rostro liquido.
No hay opcion al miedo. El tiempo llega y nos destruye. El maldito cristal de los minutos. Yo aferrado a la posibilidad de una latir estatico. Yo lazandome de cabeza contra el aire solido, contra sus dientes de diamante.
Cada palpitar es entonces una demostración que de somos devorados.

